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En una bizarra escena real de amor eterno, el anciano viudo Robert Gallo de 83 años de edad, se suicidó dándose un balazo en la cabeza con una pistola calibre .22, frente a la tumba de su esposa, en el cementerio Saint John’s de Queens, el viernes.

Gallo, se disparó en el interior del cementerio situado en la avenida Metropolitan, cerca de la calle 80.

La pistola estaba a su lado. Los médicos lo llevaron al Centro Médico Elmhurst donde murió, después de estar por poco tiempo en la Unidad de Cuidados Intensivos.

Un trabajador del cementerio oyó el disparo y encontró a Gallo agonizando junto a la lápida de mármol negro de su esposa, según un portavoz de la diócesis católica que administra el cementerio.

“Muchos de los empleados en el cementerio conocían al señor Gallo, porque él visitaba la tumba de su última esposa con mucha frecuencia”, dijo el portavoz.

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