Internacional. – El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que podría “destruir por completo” la isla de Jark, donde se encuentra la principal terminal petrolera de Irán, si no se alcanza un acuerdo para poner fin al conflicto en Oriente Medio.
La amenaza ocurre en medio de la escalada bélica iniciada el pasado 28 de febrero tras los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra territorio iraní, lo que ha generado tensiones en toda la región y un fuerte impacto en los mercados energéticos.
Aumenta presión sobre el petróleo
El conflicto ha provocado el bloqueo del estratégico estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20 % del comercio global de hidrocarburos.
Como consecuencia, el precio del petróleo ha experimentado un alza significativa, alcanzando el barril de Brent más de 115 dólares, con proyecciones que podrían llevarlo hasta los 150 dólares si la crisis se intensifica.
Amenazas y negociaciones
A través de su red Truth Social, Trump combinó sus advertencias con declaraciones sobre posibles negociaciones, asegurando que Washington mantiene “conversaciones serias” con un nuevo liderazgo iraní, al que calificó como más “razonable”.
Sin embargo, también amenazó con atacar infraestructuras clave como plantas eléctricas, pozos petroleros y desalinizadoras, lo que ha generado preocupación entre expertos en derecho internacional por posibles violaciones humanitarias.
Escalada militar y tensión regional
Mientras tanto, los bombardeos continúan. Benjamin Netanyahu ordenó ampliar las operaciones militares en Líbano contra el grupo Hezbolá, en medio de un conflicto que ya ha dejado miles de víctimas.
Además, Estados Unidos ha desplegado un grupo naval en la región con unos 3,500 efectivos, aumentando la presión militar.
Crisis humanitaria y temor en la población
En Teherán, los ataques recientes han afectado la red eléctrica y provocado apagones, mientras organizaciones reportan cientos de bombardeos en distintas provincias.
La población vive bajo constante tensión. “Echo de menos una noche de sueño tranquila”, expresó una residente de la capital iraní, reflejando el impacto del conflicto en la vida cotidiana.
