Hay derrotas que el paso del tiempo suaviza, pero existen promesas que permanecen intactas y pesan para siempre.

Para la selección dominicana que participó en el Clásico Mundial de Béisbol de 2009, el dolor no terminó con la sorpresiva eliminación en primera ronda frente a Holanda. La herida más profunda fue otra: no cumplir la promesa hecha a Felipe Alou.

Desde antes de que el roster estuviera completo, los jugadores compartían una misión silenciosa pero poderosa: conquistar el campeonato para despedir a Alou “a lo grande”, en lo que sería su último capítulo como dirigente en el béisbol profesional. El equipo deseaba que su legado culminara con un título histórico.

Una derrota que dejó cicatrices

La caída 3-2 ante Holanda dejó una huella imborrable, especialmente para el lanzador Ubaldo Jiménez, quien abrió aquel partido decisivo y ofreció una actuación memorable: diez ponches en apenas cuatro entradas. De los doce outs que logró, diez fueron por la vía del ponche.

Sin embargo, nada de eso alivió el peso de la derrota.

“Queríamos ganar el Clásico más por él. Fue muy doloroso, no solo por perder, sino por fallarle a don Felipe. Todos dimos el cien por ciento. Nos dio mucha vergüenza. El silencio fue sepulcral”, relató Jiménez en una entrevista concedida al Listín Diario.

El momento más difícil

Tras el partido, el equipo regresó al hotel. En el lobby los esperaba Felipe Alou, visiblemente afectado. Jiménez recuerda que lo acompañaban su esposa y su sobrina de cinco años, Crisley, quien al notar la tristeza del dirigente se le acercó y lo abrazó, sin comprender del todo la magnitud del momento.

“Estaba muy cabizbajo. Esa imagen no se me borra”, recordó el lanzador.

Fue entonces cuando Alou pronunció una frase que quedó suspendida en el ambiente:
“Wao… Dios mío, qué difícil es la pelota”.

Un relevo simbólico

El simbolismo del encuentro fue aún mayor cuando Jiménez fue sustituido en la quinta entrada por su ídolo de infancia, Pedro Martínez. El legendario lanzador ponchó a los tres bateadores que enfrentó, ampliando el récord de ponches en el Clásico Mundial.

“Fue como un sueño. Era el héroe que admiraba desde niño y verlo entrar por mí fue increíble”, confesó Ubaldo, quien también reconoció el mérito del conjunto europeo.

El título que llegó sin él

Cuatro años más tarde, en 2013, la República Dominicana alcanzó la gloria con un campeonato invicto en el Clásico Mundial. No obstante, Jiménez no formó parte de ese equipo tras haber firmado contrato con los entonces Indios de Cleveland.

Paradójicamente, tras el Clásico de 2009, Ubaldo tuvo una de las mejores temporadas de su carrera en las Grandes Ligas, registrando efectividad de 3.30, 13 victorias y 194 ponches en 182.2 entradas lanzadas. Aun así, el dolor persistió.

Porque algunas derrotas no se miden en carreras, sino en promesas incumplidas.

alba disla

Por alba disla

Alba Disla es comunicadora, productora audiovisual y directora de medios digitales. Fundadora de Informado.com.do, se destaca por su enfoque cercano, humano y ágil en la comunicación, con una trayectoria en prensa, radio y producción audiovisual a nivel nacional e internacional.

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