El presidente de Rusia, Vladímir Putin, sostuvo este sábado una reunión con los miembros del Consejo de Seguridad ruso para analizar la situación en torno a Irán, tras los ataques lanzados por Estados Unidos e Israel.
El encuentro se realizó por videoconferencia, según informó el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, quien no ofreció detalles sobre el contenido de las discusiones.
Moscú mantiene con Teherán un acuerdo de asociación estratégica, lo que añade relevancia a la postura rusa ante la actual escalada en Medio Oriente.
Moscú condena el ataque
Previamente, el Ministerio de Exteriores ruso condenó la ofensiva militar contra Irán, calificándola como un acto de agresión planificado.
“No deja lugar a dudas que se trata de un acto de agresión armada planificado y no provocado contra un Estado soberano e independiente, miembro de la ONU”, señaló la Cancillería rusa en un comunicado.
Tras la difusión de esa nota, Moscú informó sobre una conversación telefónica entre el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, y su homólogo iraní, Abás Araqchí.
Durante el diálogo, el diplomático iraní explicó las medidas adoptadas por Teherán para repeler los ataques y acusó a Washington y Tel Aviv de frustrar las negociaciones destinadas a alcanzar una solución pacífica en torno al programa nuclear iraní.
Lavrov reiteró la condena rusa a los bombardeos y abogó por un cese inmediato de las hostilidades.
Disposición a mediar en la ONU
El jefe de la diplomacia rusa manifestó además la disposición de Moscú de contribuir a la búsqueda de una solución política, incluso en el marco del Consejo de Seguridad de la ONU.
Cabe recordar que el pasado 30 de enero, el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Ali Larijani, realizó una visita sorpresiva a Moscú, donde fue recibido por Putin, aunque no trascendieron detalles sobre los resultados de ese encuentro.
La reunión del Consejo de Seguridad ruso refleja la creciente preocupación de Moscú ante una escalada que podría ampliar el conflicto en Medio Oriente y generar repercusiones geopolíticas de alcance global.
